La Revolucion que nos rodea

Partiendo del principio de Heráclito de que todo cambia y nada permanece, se puede deducir que la historia de la humanidad, sus reglas, avances técnicos, científicos y su estructura social están en constante que el cambio. El punto de partida de la teoría de los sistemas comienza con las teorías de G. W. Friedrich Hegel, dentro de la elaboración de su sistema para interpretar la historia de la humanidad y de la filosofía misma, conocido como dialéctica.

En la dialéctica y sus leyes se declara, que el cambio es el resultado del conflicto de ideas, instituciones y sociedades, en el cual se parte de un gran principio armonizador o estado inicial que resulta de la afirmación y negación de las cosas. La humanidad vive un proceso en el cual todo crece, cambia y vuelve a desarrollarse. Dicho en otra forma, en este proceso cada movimiento produce, por una reacción automática, su movimiento opuesto; y del conflicto resultante entre los opuestos nace la síntesis final, para más tarde convertirse en una afirmación dando origen a un nuevo ciclo.

Es por eso que la esencia y medula del movimiento y el cambio es la llamada ley de la unidad y la lucha de contrarios traduciendo estos últimos a ideas o entidades.

Otra de las leyes de la dialéctica es la ley del tránsito de los cambios cuantitativos a cualitativos, si nos detenemos a analizar la cantidad y la calidad, podemos percibir que están vinculados entre sí, por ejemplo en el proceso de desarrollo de una sociedad o ciencia, los cambios cuantitativos graduales e imperceptibles se llegan a convertir a cambios radicales cualitativos dando origen a una revolución o una evolución.

Sin embargo la primera aplicación de las leyes de la dialéctica fue hasta los escritos del Filósofo alemán Karl Marx, dentro del desarrollo del Materialismo histórico. Durante el desarrollo de esta tesis, que no fue más que la aplicación de las leyes de la dialéctica de Hegel a la problemática del S. XIX, consistía en explicar los desarrollos y cambios en la historia humana a partir de factores prácticos, tecnológicos o materiales, en especial el modo de producción y las limitaciones que éste impone al resto de los aspectos organizativos tales como el aspecto económico, social, cultural, político, ideológico. Para el materialismo histórico los cambios tecnológicos y del modo de producción son los factores principales de cambio social, jurídico y político, y es en los factores materiales de ese tipo donde deben buscarse las causas últimas de los cambios.

A raíz de la teoría marxista y de su visión de la sociedad como una totalidad sin hacer posible el establecimiento de una división de sus elementos integrados por una estructura económica y una superestructura, surgió la teoría funcionalista desarrollada por el sociólogo estadounidense Talcott Parsons, en un intento por sintetizar los escritos de Emile Durkheim y Max Weber, desplegó así las bases para el estudio de la sociedad desde una perspectiva funcional y estructural, originando así el concepto de sistema aplicado a un problema real.

Desarrollo: “Enfoque clásico versus Enfoque sistémico”

Las culturas y civilizaciones surgieron a raíz de la necesidad que el hombre presentaba, tanto en lo cotidiano como en lo intelectual. En la prehistoria el hombre buscaba la supervivencia, creando armas y utensilios; o trasladándose de sitio en busca de otros beneficios. En la edad antigua el hombre no sólo depende de las condiciones climáticas para poder cultivar. En la edad media el hombre comenzó a darle importancia al razonamiento cuestionando las teorías previamente impuestas. Con respecto a la edad moderna, se produce el nacimiento del espíritu donde el hombre busca ser libre. Tiene la idea del progreso, el estudio se torna atractivo y placentero. Y es dentro de esta época de la historia donde surge la denominada Ilustración o Siglo de las luces dando origen a una corriente intelectual de pensamiento que dominó Europa y en especial Francia e Inglaterra casi todo el siglo XVIII y que abarca desde el Racionalismo y el Empirismo del siglo XVII hasta la Revolución Industrial del siglo XVIII, la Revolución Francesa y el Liberalismo. Este movimiento cultural tuvo una gran influencia tanto en el aspecto económico, político como en el social. El fenómeno de la Ilustración tuvo como mayores exponentes, la filosofía de Descartes, basada en la duda metódica para admitir sólo las verdades claras y evidentes y la revolución científica de Newton, apoyada en unas sencillas leyes generales de la física. Durante este periodo el pensamiento analítico fue la base de cualquier fuente de conocimiento para la formulación de leyes universales basándose en doctrinas del reduccionismo y mecanicismo.

Mientras el reduccionismo se basa en el concepto de que todas las cosas pueden ser descompuestas y reducidas a sus elementos fundamentales simples, que constituyen sus unidades indivisibles. Por otro lado el mecanicismo se basa en la relación causa-efecto, y en la cual toda realidad natural tiene una estructura comparable a la de una máquina, de modo que puede explicarse basándose en modelos de máquinas.

Pero si nos detenemos a estudiar un poco la historia, la revolución es en tanto la protagonista de un sin número de hechos trascendentales dentro de la línea del tiempo, ya que los movimientos y cambios tanto en la estructura social, el la ciencia, en las artes y en toda actividad humana, suelen darse de forma radical.

Por lo cual se puede deducir que el cambio es una parte del sano desarrollo de todos los aspectos donde intervienen las actividades del ser humano. Y es por eso que la revolución se debe aceptar como un proceso de mejora, es decir un ciclo interminable que va desde un estado inicial donde surge un sistema, un estado de transición y un estado final que es el cambio total a un nuevo sistema, que viene a sustituir en anterior. Es por ello que en el las teorías clásicas serán desplazadas por las teorías contemporáneas y así sucesivamente como una ley natural del pensamiento humano, en términos coloquiales sería lo viejo por lo nuevo, pero esto no quiere decir que se pierdan los conocimientos pasados, sino que los conocimientos y teorías clásicas son reforzadas con pensamientos frescos para que estos terminen nutriendo y mejorando los anteriores, y de este modo ofrecer pensamientos revolucionarios que terminen en síntesis que aprovechen los enfoques clásicos y los enfoques contemporáneos.

Ahora bien, siguiendo con el tema del desarrollo del pensamiento humano, que es presa del movimiento y el cambio debemos aplicar las leyes de la dialéctica para poder entender la realidad actual de la teoría que nos rige actualmente que es la llamada teoría de los sistemas.

Partiendo de la dialéctica hegeliana, podemos deducir que la teoría de los sistemas tiene su origen en la lucha de dos doctrinas la del enfoque clásico y las del enfoque sistémico. El resultado de este encuentro es un nuevo modo de pensamiento, dando principio al desarrollo de las doctrinas del expansionismo, el pensamiento sintético y la teleología.

El expansionismo es una doctrina en la cual todo evento es parte de un evento mayor. El desempeño de un sistema depende de cómo se relaciona con el todo mayor que lo contiene y del cual forma parte, de aquí que un sistema depende de cómo se relaciona con el todo mayor que lo contiene y del cual forma parte. Junto con el desarrollo del expansionismo surge el pensamiento sintético, en este el fenómeno, evento u objeto que se pretende explicar es visto como parte de un sistema mayor, y es explicado en términos del rol que desempeña en dicho sistema.

Por su parte la teología va más haya de la causa inicial, por lo que se enfoca en los fines, propósitos o causas finales.

Las teorías del expansionismo, el pensamiento sintético y la teleología son producto de la Revolución Postindustrial y a su vez propulsoras de esta misma dando origen a tecnologías que permitieron el desarrollo y el impulso para el nacimiento de la Teoría general de los sistemas.

La teoría general de sistemas es un esfuerzo de estudio interdisciplinario que trata de encontrar las propiedades comunes a entidades, los sistemas, que se presentan en todos los niveles de la realidad, pero que son objeto tradicionalmente de disciplinas científicas diferentes. Su puesta en marcha se atribuye al biólogo austriaco Ludwig von Bertalanffy, quien acuñó la denominación a mediados del siglo XX. En el enfoque sistémico el todo es más importante que las partes por lo cual esta doctrina tiene mayor interés en conjuntar los elementos que estudiarlos aisladamente. Es por ello que las interdiciplinas contemporáneas tienden a unirse y trabajar entre sí.

Dentro de los grandes resultados de la aplicación del expansionismo son la creación de la cibernética como ciencia del control así como el desarrollo en otras aéreas de la ciencia.

Pero como toda teoría tiene sus coyunturas y sus retos, en consecuencia podemos decir que los principales problemas a los que se enfrenta la administración y control de sistemas son aumentar la efectividad con que sirven a sus fines, los fines de sus componentes y los fines de los sistemas de los que son parte. Siendo específicamente los problemas de autocontrol, humanización y ambientalización.

Autocontrol, es diseñar y administrar sistemas que puedan enfrentarse a conjuntos cada vez más complejos. Humanización, es encontrar el modo para satisfacer los fines de las partes de un sistema con mayor eficiencia. Ambientación, es satisfacer los fines de los sistemas ambientales de manera eficaz.

La teoría de los sistemas se puede utilizar como toda teoría científica y tecnología para crear o para solucionar problemas, por lo cual el resultado de la revolución ideológica que implica el enfoque sistémico puede hacerse regresiva y destructiva, por lo que el futuro depende de los problemas que se decida atacar y de lo bien que se utilice la tecnología de la edad de los sistemas para darles una solución.

Conclusión: Teoría de los sistemas como espada de dos filos

La Teoría General de Sistemas es un modelo ejemplar que reúne un conjunto de disciplinas para la construcción de conocimiento de diversas disciplinas a una forma común de comprensión y solución de problemas de conocimiento, en razón de equivalencias o analogías que pueden abstraerse y generalizarse.

Actualmente el enfoque sistémico constituye también una tecnología, es decir una forma de resolver los problemas que surgen de la aplicación instrumental de la ciencia y los diferentes esquemas de comportamiento que asumen las sociedades modernas. Esta tecnología incluye tanto la administración y el control, comunicación, automatización, computarización, etc., como del software y la aplicación de los conceptos sistémicos basado en el uso de programas con inteligencia y modelos expertos.

El desarrollo de una tecnología sistémica se ha hecho necesario en razón de la alta complejidad de la sociedad y de las técnicas modernas, para las cuales las disciplinas tradicionales ya no son eficientes.

Sistemas de niveles diversos requieren de un estudio y de un control más racional, como es el caso de los ecosistemas, las organizaciones formales de las administraciones gubernamentales, las instituciones educativas, la iglesia, el ejército o las comunidades tradicionales en conflicto con las inercias de modernización contemporáneas. En todos estos se encuentran problemas típicos de los sistemas, como es el caso de la intervención de numerosas variables en las situaciones sociales, de salud o de educación.

En tanto, más que una teoría científica o una forma de tecnología la teoría de los sistemas tiene que considerarse como una herramienta a favor de los propósitos de la humanidad en todas las disciplinas como es la ingeniería, la medicina, las ciencias de la información, las sociales, etc.

Y la única manera de que la revolución originada por el enfoque sistémico termine en una tragedia o de origen a un retroceso tecnológico y científico, es fortaleciendo el espíritu en una sociedad basada en la ética y los valores, dando entrada al desarrollo sin alertas de un futuro en el cual la sociedad decline o se extinga. Finalmente la ciencia, la tecnología y en el caso del desarrollo de este tema la teoría de los sistemas, no dejan de ser objetos que por sí solos no causan impacto, es el hombre el que le da sentido a las cosas haciendo de ellas un solución o un problema.

De ahí la conclusión de que no existen teorías constructivas o destructivas, la raíz del problema es quien las ejecuta, siendo el hombre el verdugo de su propia destrucción.

Bibliografía.

• Anda Gutierrez, Cuauhtémoc, 2002, Introducción a las ciencias sociales, tercera edición, México, editorial Limusa.

• Afanasiev, V., 1980, Fundamentos de filosofía, 4ª reimpresión, México, ediciones de cultura popular.

• Jostein Gaarder, 1995, El mundo de Sofía, 1° edición, México, ediciones Siruela.

• Carrión Carranza, Carmen, 2005, (Técnica de Teoría de Sistemas),

Autor: Ackoff, Ru ell L. Descriptores: REVOLUCION INDUSTRIAL. REVOLUCION POSTINDUSTRIAL. HUMANIZACION. AMBIENTALIZACION. EDAD DE LAS MAQUINAS

~ por turincita8612 en noviembre 29, 2011.

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